Durante los meses de verano es fundamental mantenerse hidratado bebiendo más o tomando alimentos ricos en agua. (Foto: …

  • El calor nos hace evocar la imagen de un fresco vaso de agua como un auténtico tesoro. El agua es imprescindible para una buena nutrición y para un saludable funcionamiento del organismo.

Imprescindible durante todo el año, lo es aún más durante los meses de verano. El agua no tiene rival en lo que a hidratación se refiere. Se trata de un nutriente que se obtiene tanto con su ingesta directa como a través de alimentos y de otras bebidas. La hidratación es un factor de primer orden y de reconocida importancia dentro de la nutrición y del campo de la salud en general.

Los expertos lo dejan bien claro, los niños, las mujeres embarazadas y la que están en época de lactancia, además de los ancianos, son los grupos más vulnerables a padecer una hidratación insuficiente, algo que se incrementa durante las olas de calor veraniegas.

El agua es un nutriente esencial que transporta otros nutrientes y favorece la eliminación de productos de desecho, colabora en la regulación de la temperatura corporal y tiene funciones estructurales y lubricantes. Así, los requerimientos de agua diarios establecidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria son, de forma general, de dos a dos litros y medio por día.

Una buena hidratación debe ser parte de una buena nutrición, por eso también hay que prestar atención al aporte calórico de las bebidas, para eso es importante leer la información relativa a la cantidad de calorías que aportan.

La deshidratación puede alterar la actividad cerebral y el funcionamiento de ciertos sistemas neurotransmisores implicados en el proceso cognitivo, llegando a obstaculizar la permeabilidad de la barrera del cerebro. De ahí la importancia de que los niños lleven siempre su botella de agua al colegio.

Del mismo modo, deteriora el rendimiento en el ejercicio aeróbico, especialmente en los climas más cálidos, por lo que la botella de agua también es imprescindible en el parque.
En definitiva, el agua ha de ser vuestra compañera siempre y más aún si estás embarazada, en periodo de lactancia o tienes niños. Lo mejor para tener una buena hidratación es seguir las mismas pautas que para las comidas: come cinco veces al día y acompaña el menú con un vaso de agua, así ya habrás tomado más de un litro de agua. Lleva agua para beber entre horas y así completar la cantidad de líquido recomendada y toma alimentos ricos en líquido y bajos en calorías, muy fáciles de encontrar en verano como la sandía o el tomate.

 

 

Fuente: MUJERHOY.COM- JOAQUINA DUEÑAS