1.- “Para cuidar el corazón hay que tomar agua baja en sodio”
Esta idea de que el agua baja en sodio es mejor para enfermos de corazón, bebés, etc. es un mito muy asentado en nuestra cultura. La realidad es que la Organización Mundial de la Salud  indica que el agua no contribuye significativamente en la ingesta diaria de sodio (salvo en enfermos con dietas muy restringidas en sodio) y dice también que no hay relación entre el sodio en el agua y la hipertensión arterial.
La cantidad de sodio en el agua no es suficiente para representar por tanto un peligro para la salud y a priori no es algo malo. El verdadero problema del sodio proviene de las comidas procesadas y es ahí donde debemos vigilar lo que ingerimos.
2.-  “Para no engordar hay que vigilar lo que se come no lo que se bebe”
En realidad debemos controlar tanto la comida como la bebida ya que las calorías que contienen una y otra nos engordan lo mismo con el agravante de que las calorías contenidas en las bebidas no son tan saciantes como las calorías de la comida por lo que podríamos beber más cantidad de bebidas azucaradas sin la sensación de haber ingerido la cantidad real de calorías que nos aportan.
Se ha demostrado que la gente que ingiere habitualmente refrescos e infusiones en vez de agua pura tiende en mayor medida a padecer sobrepeso y obesidad. Por ello, es importante educar a los niños para que incorporen el hábito de consumir agua pura para calmar la sed desde pequeños.
3.-  “Cualquier bebida hidrata por igual, no es necesario tomar agua”
Este es otro mito falso ya que lo que bebemos tiene un impacto nutricional en nuestro organismo. No es igual ingerir bebidas alcohólicas, refrescos azucarados, infusiones, etc. que agua pura ya que como hemos explicado antes la aportación de calorías y elementos ajenos al agua pura interfieren en nuestra salud.
4.-  “Hay que beber sólo cuando se tiene sed”
Por desgracia este mito tiene una gran aceptación en nuestra sociedad y mucha gente sólo bebe cuando tiene sed. Lamentablemente es una creencia falsa ya que cuando sentimos sed es porque el cuerpo ya ha empezado a deshidratarse. La sed se desencadena por motivos fisiológicos y perceptivos y  aparece cuando existe una pérdida de líquidos superior al 3% del peso corporal por lo que ya existe deshidratación.
Si se va a hacer un ejercicio físico, por ejemplo, debemos beber al menos medio litro de agua media hora antes para compensar la pérdida de líquidos sin llegar a deshidratarnos.
5.- “Tomar agua durante las comidas dificulta la digestión”
Falso de nuevo.  La evacuación gástrica del agua que ingerimos es rápida y no afecta al aprovechamiento de los nutrientes de las comidas. Los líquidos se eliminan de forma exponencial en función del volumen de líquido en el estómago mientras que los alimentos se eliminan de forma lineal.
Sólo en ciertas patologías gástricas como el reflujo gastro-esofágico o  la dispepsia funcional se recomienda ingerir el agua fuera de las comidas.

 

 

Fuente: http://www.mitosdelagua.com.ar/mitos_del_agua.pdf