Entre los muchos riesgos a los que nos expone el cambio climático se incluye un elemento fundamental para nuestro futuro. El agua, el origen de la vida, se expone a sequías, el deshielo de los polos y las subidas del nivel del mar.

Sólo en los últimos 60 años, la cubierta de hielo en el Ártico ha perdido dos terceras partes de su grosor. Preservar la disponibilidad y la calidad de nuestros recursos hídricos es, por tanto, una prioridad.

Cuidar el medio ambiente parte desde la utilización responsable que hacemos del agua. No hace falta pensar en grandes acciones; cada uno desde nuestros hogares podemos contribuir a la sostenibilidad y perdurabilidad del agua.

Si cada uno de nosotros sigue los consejos que siempre nos han dado estaremos colaborando en el ahorro de agua.

  • Cierra el grifo mientras te lavas las manos o los dientes.
  • Riega las plantas con agua reciclada.
  • Utiliza la lavadora con carga completa.
  • Utiliza reductores de presión en la ducha.

 

Estos son algunos de los pequeños gestos que podemos implementar en nuestro día a día y que suponen un gran cambio para nuestro planeta.

Preservar el agua es, preservar la vida.