Beber agua es primordial para combatir el calor.

Imprescindible durante todo el año, lo es aún más durante los meses de verano para combatir el calor. El agua no tiene rival en lo que a hidratación se refiere. Se trata de un nutriente que se obtiene tanto con su ingesta directa como a través de alimentos y de otras bebidas. La hidratación es un factor de primer orden y de reconocida importancia dentro de la nutrición, combatir el calor y del campo de la salud en general.

«A día de hoy todavía existe un gran desconocimiento sobre la importancia de mantener unos niveles de hidratación adecuados y qué cantidad de líquidos se deben ingerir como norma todos los días, y ante circunstancias específicas. Esto, unido a que la mayoría de las personas no bebe suficiente líquido a lo largo del día, hace necesario mejorar los niveles de ingesta de líquido en la población». Así lo indica el profesor y doctor Lluís Serra-Majem, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y presidente de la Fundación para la Investigación Nutricional y la Academia Española de Nutrición

En función de las condiciones ambientales, fisiológicas y la actividad física, hay que aumentar la cantidad de líquidos y, durante el periodo estival, todavía más para tener una buena hidratación y cambatir el calor. Los expertos advierten de que la mayoría de las personas no bebe suficiente líquido a lo largo del día.

Ya te hemos contado que la hidratación es el pilar fundamental de funciones fisiológicas básicas, como la regulación de la tensión arterial y la temperatura corporal, la hidratación y la digestión.

Es esencial reponer las pérdidas de agua y de sales para mantener un nivel de hidratación adecuado y un buen estado de salud mediante los alimentos y las bebidas.

Entonces, ¿Qué podemos hacer?, lo primero presta atención a estos consejos para combatir el calor, seguro que este verano estarás mejor protegido

10 consejos para evitar y combatir el calor

  1. Atención a los grupos de mayor riesgo. Los bebés, niños pequeños, personas mayores y enfermos crónicos están más predispuestos a padecer un golpe de calor. Por ello, requieren una especial atención cuando las temperaturas son altas.
  2. La hidratación es primordial. Bebe agua y líquidos a menudo para mantenerte hidratado. No abuses de bebidas con cafeína, ni del alcohol, ni de los refrescos azucarados, ya que te hacen perder líquidos corporales.
  3. Aliméntate bien. Elige platos ligeros que también contribuyan a mantenerte hidratado. Ensalada, fruta y gazpacho son comidas ricas, saludables y te mantendrán hidratado.
  4. Protégete del sol. Usa cremas solares de factor de protección elevado, y repite la aplicación varias veces al día. Con los niños debemos extremar las precauciones, evitando que estén al sol desprotegidos durante mucho tiempo.
  5. Cuidado al realizar deporte. Cuando hace mucho calor debemos reducir la actividad física. Evita hacer deporte al aire libre en las horas con mayor radiación (de 12.00 a 17.00).
  6. Ropa adecuada. Utiliza ropa ligera, holgada, transpirable y de colores claros. Además, debes protegerte la cara con una gorra o sombrero si vas a permanecer expuesto al sol durante un tiempo prolongado.
  7. Protege tus ojos. El sol puede dañar los ojos, por lo que es recomendable utilizar gafas de sol homologadas que filtren, al menos, el 90% de la radiación ultravioleta (UV).
  8. Cuidado con el coche. Mantén el coche ventilado o a una buena temperatura en el interior (entre 20 º y 25 º), ya que el calor excesivo provoca somnolencia y puede provocar accidentes. Nunca dejes a ninguna persona (y animal) en un vehículo estacionado y cerrado, especialmente a niños y ancianos.
  9. Ten en cuenta la altura. No olvides que el riesgo de quemaduras solares y golpes de calor se incrementan con la altura (cada 300 metros, aumenta un 4% el poder de radiaciones ultravioletas). Por lo que en la montaña se deben tomar mayores precauciones.
  10. Acude al médico. Si tienes síntomas provocados por las altas temperaturas y se prolongan durante más de una hora, acude al médico o centro hospitalario más cercano. Es mejor prevenir, que curar.

«Una hidratación inadecuada influye en la capacidad de rendimiento, y en situaciones de deshidratación leve de sólo un dos por ciento, resultan afectadas diversas habilidades cognitivas como el aprendizaje, la atención, la memorización y la rapidez de respuesta».