Imprescindible durante todo el año, lo es aún más durante los meses de verano. El agua no tiene rival en lo que a hidratación se refiere. Se trata de un nutriente que se obtiene tanto con su ingesta directa como a través de alimentos y de otras bebidas. La hidratación es un factor de primer orden y de reconocida importancia dentro de la nutrición y del campo de la salud en general.

  1. Atención a los grupos de mayor riesgo. Los bebés, niños pequeños, personas mayores y enfermos crónicos están más predispuestos a padecer un golpe de calor. Por ello, requieren una especial atención cuando las temperaturas son altas.
  2. La hidratación es primordial. Bebe agua y líquidos a menudo para mantenerte hidratado. No abuses de bebidas con cafeína, ni del alcohol, ni de los refrescos azucarados, ya que te hacen perder líquidos corporales.
  3. Aliméntate bien. Elige platos ligeros que también contribuyan a mantenerte hidratado. Ensalada, fruta y gazpacho son comidas ricas, saludables y te mantendrán hidratado.
  4. Protégete del sol. Usa cremas solares de factor de protección elevado, y repite la aplicación varias veces al día. Con los niños debemos extremar las precauciones, evitando que estén al sol desprotegidos durante mucho tiempo.
  5. Cuidado al realizar deporte. Cuando hace mucho calor debemos reducir la actividad física. Evita hacer deporte al aire libre en las horas con mayor radiación (de 12.00 a 17.00).
  6. Ropa adecuada. Utiliza ropa ligera, holgada, transpirable y de colores claros. Además, debes protegerte la cara con una gorra o sombrero si vas a permanecer expuesto al sol durante un tiempo prolongado.
  7. Protege tus ojos. El sol puede dañar los ojos, por lo que es recomendable utilizar gafas de sol homologadas que filtren, al menos, el 90% de la radiación ultravioleta (UV).
  8. Cuidado con el coche. Mantén el coche ventilado o a una buena temperatura en el interior (entre 20 º y 25 º), ya que el calor excesivo provoca somnolencia y puede provocar accidentes. Nunca dejes a ninguna persona (y animal) en un vehículo estacionado y cerrado, especialmente a niños y ancianos.
  9. Ten en cuenta la altura. No olvides que el riesgo de quemaduras solares y golpes de calor se incrementan con la altura (cada 300 metros, aumenta un 4% el poder de radiaciones ultravioletas). Por lo que en la montaña se deben tomar mayores precauciones.
  10. Acude al médico. Si tienes síntomas provocados por las altas temperaturas y se prolongan durante más de una hora, acude al médico o centro hospitalario más cercano. Es mejor prevenir, que curar.